Pues sí, últimamente tengo esto un poquito abandonado, (conste que ya lo
advertí). Entre el trabajo y las clases en la
ua, no tengo ni fuerzas, ni ganas, ni pizca de inspiración para escribir algo de mi cosecha, así que de vez en cuando tiro de borrador y meto alguna cuñita, pero eso sí publicadas en plan mensajes subliminales, que tampoco hay que decir que están puestas al libre albedrío.
Por cierto, ahora debería estar haciendo un trabajo para la asignatura de "Teoría del Estado y Sistema Político Español", pero como todavía estoy dudando entre
El Príncipe de Maquiavelo y
El Manifiesto Comunista de Marx y Engels, aprovecho para escribir algo aquí. (Creo que
El Camarada lo tendría mucho más claro ....)
Aprovechando que ayer fue fiesta en la comunidad (y no la del anillo), una amiga y yo decidimos hacer la mochila y darnos una vueltecita por ahí. El destino no estaba nada claro, el viernes por la noche se barajaban varias opciones: Córdoba, Granada, Cuenca, Toledo... El caso era salir y respecto al alojamiento, una vez en el sitio de destino ya se vería.
Al final y como soy yo la que conduzco, para no meterme entre pecho y espalda muchos kilómetros decidimos bajar a Granada, lugar donde ya estuve residiendo de una manera intermitente. Mi hermano montó un garito: "El Psikiátrico", y de vez en cuando iba a echarle una manita (pero eso se verá en la 2ª parte de "
¿Por dónde andaba yo...?"
A punto estuve de mandar un mensaje a
Psicobyte y aprovechar el viajecito para dejarme hacer unas cuantas fotos para el calendario, pero decidí posponerlo para la próxima vez por aquello de avisar con un poco de antelación y no un "aquí te pillo, aquí te mato" tan típico de mí.
Respecto a lo de conducir tenía que haber publicado un anuncio: "
Atención señores, mujer al volante", a ver si así la gente se acojonaba y se quedaba en su casita en vez de ir a comprar al puto Ikea. Nos comimos
más de tres horas de atasco para cruzar la tierra del "pijo" (
léase por pijo, Murcia).
Pero bueno, eso fue a la vuelta, porque la ida se desarrolló de maravilla, en prácticamente 3 horas nos plantamos en Granada. Y nada más llegar: cervecita y tapida de rigor para celebrarlo. Y ahí empezó el "vía crucis" de bares: cañita y tapita (una primera), otra cañita y una segunda, y otra cañita y una tercera, y otra, y otra, y otra más.

Estuvimos dando una vuelta por la Catedral y entramos a verla (siguen maravillándome los órganos). Ha sido la única parada cultural que ha hecho mi amiga. No sé por qué, pero le han tirado más las cañitas y las tapas que la Alhambra....., decir en su defensa que el tapeo en Granada también es cultura.
El caso es que a las 7 de la tarde y hasta las cejas de cañitas seguíamos sin sitio para dormir, aunque hubo varias "almas caritativas" que nos ofrecieron encantados la posibilidad de compartir habitación.... Al final declinamos las algunas sugerentes y otras patéticas ofertas y como amigos hay que tener hasta en el infierno, hice uso del teléfono y problema solucionado.
Tres días de cañas, tapas y risas. Y una impresionante luna, lunera, bañando con su luz la campiña andaluza ....
Para repetir.