Estuve en situación de "stand-by" durante bastantes meses. Sí que hubo algunos conatos de reincorporarme a la blogosfera, pero la pereza era más fuerte que la diligencia.
El hecho de no escribir nada también supuso que perdiera el interés por los blogs que solía leer, por lo que una vez que me animé a continuar por aquí, me puse las botas de siete leguas y me fui de visita por las casas de los demás.
Me sorprendió y entristeció a la vez, ver que algunas habían cerrado a cal y canto y otras incluso habían sido demolidas completamente.
Otras, como el caso de
Lautreamont, han decidido cerrar la casa "por descanso del personal". Y de hecho, ha sido este cierre el que me ha motivado a escribir la entrada, máxime cuando este tema me venía rondando por la cabeza desde hace tiempo, pero no encontraba el momento ni la inspiración suficiente para escribir sobre ello.
Cierto es que muchas de estas casas cierran temporalmente sus puertas por unos u otros motivos, algunos ponen un cartelito de "cierre temporal" y otros simplemente dan un cerrojazo, como
La Bodega. Y también es cierto que muchos propietarios vuelven a abrir sus puertas una vez que le han sacado el polvo a los muebles, adquiriendo incluso, como
Papá Oso, mobiliario nuevo.
Otras casas sin embargo, mantienen sus puertas abiertas de par en par para que pueda entrar todo aquel que desee, aunque tengamos en cuenta que la "entrada libre" es relativa, o al menos, eso es lo que
yo pensaba y sigo pensando.
Y aquí también se nota la crisis: en el mantenimiento de estas casas. Pintar la fachada, tener el jardín arreglado y la nevera y la despensa llena para las visitas hace que se descuide su interior. Algunas de estas casas se están adornando con "inutilidades" del todo a cien; sus propietarios ya no buscan el adorno original, estrambótico, curioso o transgresor que en un principio les caracterizaba. Los hay que incluso ponen la cervecita, el platito de cacahuetes y abandona a sus invitados.

En fin, seguiré con las botas puestas buscando nuevas casas que visitar y donde entrar no signifique un "deshojar margaritas".