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Bueno, pues yo también me apunto a eso de los héroes de cómic, y poniendo la guinda "femenina". Un beso a todos los amigos de la Langosta.
Pajeú, su verdadero nombre es Anna, nació en España pero su padre (profesor de antropología) marchó a Brasil para trabajar en la Universidad Católica de Minas Gerais. Allí realizó estudios sobre diferentes asentamientos caboclos que lo enfrentaron con un grupo organizado dedicado al tráfico de obras de arte y arqueológicas. En uno de esos enfrentamiento, cuando Anna contaba con 8 años, su padre fue asesinado y ella arrogada al rio Pajeú para que muriera ahogada. Pero un caboclo, un auténtico descendiente de los indígenas brasileños la recogió y la acogio en su tribu, dándole el nombre de Pajeú, en honor del río que la trajo hacia él.
Emesek, que así se llamaba su nuevo mentor, le enseyó el secreto mejor guardado de su tribu: el don de la magia. Le mostró los poderes de los dioses: de "Kajakan", la fuerza del tigre; de "Pagki", la astucia de la serpiente; de "Pakio", la rapidez del jaguar y de "Uwitsutsu", el ave monstruosa, la capacidad de volar. Pero la mejor lección fue la que le unió al Dios-sol "Ouro", aprendió a recoger su poder a través del cuerpo ppara luego irradiarlo en forma de mortíferos haces relampageantes como una descarga de 10.000 voltios
Anna compaginó las lecciones de Emesek con los estudios de antropología en la Universidad, donde, gracias al nombre de su padre y en reconocimiento a su labor, le ofrecieron trabajo y la posiblidad de continuar con los estudios de éste.
Un día, en una excavación de la población de Araxá, Anna se encontró con uno de los asesinos de su padre. Toda la ira que sintió en ese momento quedó canalizada a través de sus manos y, mientras observaba al asesino, de sus manos emanaron unos rayos de luz que fueron a chocar con el cuerpo de aquel pobre diablo, dejándolo completamente carbonizado.
Y entonces comprendió las lecciones de Emesek, a partir de ahora su vida tomaba un rumbo diferente, durante el día sería Anna, la profesora experta en antropología con reconocimiento universal, y por la noche se convertiría en Pajeú, la vengadora de su padre y de todas las antiguas civilizaciones que habían sido saqueadas por rufianes buscadores de fortuna.
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