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Esta nueva ley está todavía "calentita", la ha aprobado el Congreso de los Diputados esta misma tarde. Me ha parecido interesante comentar que lo más destacado de la Nueva Ley de Montes, es la prohibición de cambiar el uso del suelo quemado durante, al menos 30 años, para intentar combatir la especulación y así frenar la "ardiente tentación".
Pero, ¿a qué no adivináis quienes han votado en contra? ¡premio!: los "ansarines", que se ve que eso de no poder especular con suelo quemado no les ha tenido que hacer mucha gracia. Pero no han sido los únicos. Otros "amics nostres" (léase CiU, ERC, y lo más fuerte, Inicativa per Cataluyna-Verds), consideran que se están "tocando" competencias autonómicas.
Todo esto me ha hecho recordar un cuento: "Érase una vez que se era un pequeño gobernador que quería ser como un rey, con aires de grandeza y amplias vistas, tan amplias que, para que su vista las abarcara, devastó toda una zona de pinos verdes cerca del mar. El lugar se llamaba Ben-i-tres. Y aún hoy se puede observar lo colosal de su obra: Torre Mi-erdí-tica".
Está claro, a algunos no les gusta que le pongan trabas a su "trabajo". ¿Cómo puede ser que exista gente que se oponga al intento de preservar y reforzar la seguridad de nuestros montes?. ¡Qué pronto se han olvidado del fatuo verano que hemos sufrido!.
Pues mira, como diría uno que yo sé: ¡MANDA GÜEVOS!, y lo digo en voz bien alta.
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